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Santiago de Querétaro, Qro. 12 de diciembre de 2011.- La Diputada María García Pérez en el marco de la
celebración por el sexagésimo tercer aniversario (63) de la “Declaración
Universal de los Derechos Humanos”, en coordinación con la Comisión Estatal de
Derechos Humanos, realizó un evento en el Jardín principal del Municipio de
Huimilpan, donde antes decenas de niños, aseguró que en el Estado, la defensa
de los derechos humanos constituye una premisa fundamental, que da una clara
muestra de la necesidad de hacer germinar la semilla que toda comunidad cuida y
protege en un intento por entregar los mínimos de bienestar y calidad de vida.
Ante decenas de niños que se dieron cita en la
Plaza Principal, además del Presidente de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos, Adolfo Ortega Osorio y la Secretaria del Ayuntamiento de
Huimilpan en representación del alcalde de esa demarcación, profesora Eloísa
Saavedra Sosa, así como padres de familia y maestros, la diputada
sostuvo que esa semilla “son nuestros niños y jóvenes, que representan el
futuro de nuestro Querétaro y de nuestro México”.
La Diputada Presidenta de la Comisión de Derechos
Humanos en la LVI Legislatura, afirmó que la formación de valores éticos es
responsabilidad compartida de la sociedad en su conjunto, la familia, la
escuela y por supuesto las instituciones públicas.
Asimismo, dijo que es fundamental
el educar a los niños en el conocimiento y en el reconocimiento de los derechos
humanos, optando por la promoción y defensa de ideas, valores y actitudes que
favorecen la convivencia y el respeto a la dignidad; recobrando el verdadero
sentido y significado de los derechos que son inherentes a todos los seres
humanos, inculcando entre nuestros niños y jóvenes lo valores del respeto, la
tolerancia y la justicia.
Señaló
que “la suma de voluntades personales e institucionales
lograremos que los queretanos crezcan seguros, respetuosos y respetados, sanos,
responsables y orgullosos de la tierra que los vio nacer”.
“Tenemos mucho que hacer y nuestras
responsabilidades son enormes. Estamos convencidos de que cada una de las
autoridades, desempeñamos una función fundamental en la promoción y protección
de los derechos que tanto ha costado establecer a lo largo de décadas. Sin
embargo, es necesario aprovechar las enormes reservas de fortaleza moral que
existen en cada uno de nosotros para dar un paso adelante y reivindicar la
claridad y la justicia en nuestra responsabilidad de proteger estos derechos”,
expuso.
Dijo que ante esa tesitura, la educación se
convierte en un elemento clave en el proceso de socialización del ser humano
para lograr su integración a la sociedad y por ende, los procesos educativos
deben centrarse en dos ideas principales: qué tipo de seres humanos queremos
formar y qué tipo de sociedad pretendemos construir. De las respuestas que se
den a estas dos cuestiones centrales va a depender el tipo de valores que se
fomentarán a través de la educación”, advirtió.
Afirmó “que los cambios que el país necesita no
competen únicamente al ámbito académico; también lo es, que la educación tiene
una función importante en la formación y transformación del individuo y de la
sociedad”.
“Sólo así se podrá generar una
conciencia colectiva, capaz de impulsar una mayor armonía social y de rechazar
cualquier forma de agresión y de menoscabo a los derechos humanos de nuestros
congéneres”, aseguró.
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de
las Naciones Unidas aprobó y proclamó la “Declaración Universal de Derechos
Humanos” y bajo esta declaración representa el ideal común por el que todos los
pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las
instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la
enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren,
por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento
y aplicación universales y efectivos.
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